Ed Sheeran hace delirar al público boricua

Ed Sheeran demostró anoche en su concierto “Divide”, presentado en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, porqué es hoy uno de los cantantes más queridos y admirados del mundo. No solo tiene el don de componer canciones memorables, de esas que conquistan de inmediato por sus agradables ritmos y melodías, sino que es también un “showman” completo, capaz de dominar un escenario sin más herramientas que su voz, su guitarra y los efectos sonoros que crea a base de esta.

Ante un público delirante que lo ovacionó desde el primer momento y que llenó a capacidad la versión grande del Choliseo, Sheeran –quien lució muy natural, sin poses ni pretensiones de clase alguna- cantó sus mejores éxitos, tales como “Castle on the Hill”, “The A Team”, “Galway Girl”, “Way Home”, “You Break Me”, “Kiss Me”, “Bloodstream” y otros. A pesar de que fue un concierto relativamente breve, de hora y media de duración, la intensidad y emotividad del mismo complacieron a los presentes, en su mayoría mujeres jóvenes.

La cantante Yebba tuvo a su cargo la apertura, con una breve presentación de 26 minutos que sin embargo cumplió su función de “encender” la noche. Con calidez y “feeling” de sobra, interpretó en el mejor estilo de las cantantes de “soul” un puñado de temas entre los que sobresalieron “Killing Me Softly” y una balada que dedicó a su madre, quien se quitó la vida hace año y medio.

Pero la estrella indiscutible de la jornada lo fue el británico, quien es hoy por hoy el más escuchado a nivel mundial en Spotify. Es increíble que un solo cantante, armado simplemente con su guitarra, pueda generar tanta pasión y energía como lo hizo Sheeran. Muy hábilmente, hizo uso del “live sampling” para grabar en vivo efectos percusivos en su guitarra, así como bases armónico-melódicas sobre las que luego ofrecía sus interpretaciones. El efecto era el de un “one-man show”, pero en el sentido positivo del término, llenando por sí solo el enorme espacio del Choliseo con su vibra positiva.

Fluctuando entre dulces baladas, temas de ritmos variados e intensas piezas rockeras –en las que tampoco faltaron las cadencias del rap- el cantante y compositor presentó un programa bien variado e hilvanado, entregándose en cuerpo y alma en cada número. La reacción del público fue incesantemente positiva, aplaudiendo y gritando –incluso en medio de las interpretaciones-, tarareando las melodías y bailando.

“This is really, really fun! (Esto es muy, muy divertido)”, manifestó un sonriente Sheeran en cierto momento, arrancando nuevos aplausos.

Mención aparte merece el elaborado sistema de luces e imágenes que utiliza el cantautor. Con cinco pantallas verticales como trasfondo y otras cinco colocadas en la parte superior de éstas, en semicírculo, la producción del espectáculo –la misma que lo acompaña en todas sus giras por el mundo- creó toda suerte de efectos visuales, desde texturas, videos y complejas figuras, hasta un telón de fondo que parecía real y una especie de inmensa ruleta de casino, bordeada por guitarras acústicas. Fue un verdadero “show” en sí mismo que amplió magníficamente el efecto emocional de la música.

Tras un atronador aplauso y pataleo sobre las gradas metálicas del Choliseo, Sheeran regresó al escenario ataviado con una gorra con las iniciales de Puerto Rico y una camiseta del equipo de béisbol de Santurce para interpretar “Shape of You”, “You Need Me, I Don´t Need You” y “Sing” que cerraron la noche en un tono de intensa energía. Un concierto completo que satisfizo a los amantes de la buena música, sin etiquetas ni categorías.

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